Camerado, This is no book; who touches this touches a man. Walt Whitman.

martes, 12 de febrero de 2013

Lamentaciones 3:69 - 96



Y sin más,
barro fuimos
y polvo hiciste.

polvo que el viento azuza
en opuestas direcciones,

impregnaras las alas de los pájaros
mientas yo abrazare
las tumbas aun no cavadas.

Animal inadaptado
al hábitat de la hipocresía,
eternamente destinado
 a la crucifixión
no merecedor del beso,
ni mucho menos
de las treinta monedas.

y a los pies de mi cruz,
nadie derramó
una lagrima por mí
ni siquiera empeñando
lo que resta
de mi alma a Lucifer

y de los versos que vomite
jamás logre resurgir,
y tras semanas
nunca resucite

que como Dante
subí al cielo
y baje al infierno
para allí quedar

mientras con mirada angelical
avivas la candela
que quema más y más,
yo solo encuentro el alivio
en desear no sentir
nunca más.


 http://www.youtube.com/watch?v=UFfrzo8juAw


lunes, 28 de enero de 2013

Amputacion.



Paso a paso,
y de esquirlas
de espino
se volvió el aire,

con un corte imperfecto
perdí la mitad de mí,
sensación sobrante
que añoro ahora
cuando duele respirar.

De este perder
me hice compadre
y de ese abandono
hice rutina
abrazando la soledad
en atisbos
de mala vida.

Desfila tras mi mirada,
grotesco carnaval
de las cosas
que nunca te dije,
las que mi lengua
siempre temió preguntar,

y al fondo vagan
en continua penitencia
los despojos de alguien que fue,
y nunca más será

y en la silenciosa procesión
de los fantasmas del pasado
el solo pide

dejar de vivir,

         dejar de morir

o simplemente

               dejar de sentir.

miércoles, 16 de enero de 2013

Jack and Sally's Tales I: Mourning.



Eran las doce de la mañana, de un día que nunca debería haber amanecido. El cielo se teñía de un gris más desolador que un día de lluvia en Madrid. La cortina solo dejaba pasar un pequeño haz de luz que apuñalaba limpiamente la tenue oscuridad que iba desangrándose conforme pasaban las horas. El interior de la habitación era anarquía hecha realidad, la ropa avanzaba por el suelo ganando la partida a vasos y platos con restos de comida que luchaban por hacerse un sitio, las paredes decoradas con alguna que otra estrella del rock, más muertos que vivos habitaban esos muros.
En mitad de la habitación yacía un cenicero desbordando colillas de tabaco, y aquello que las madres quieren pensar es tabaco, y a su lado una botella volcada que emanaba liquido en un constante fluir empapando un colchón tirado en el suelo que ocupaba la mayor parte de la habitación. Sobre el colchón se encontraba el cuerpo de un hombre,  el individuo reposaba sobre el colchón como en un coma infinito del que nunca fuera a despertar. Era un hombre alto, no demasiado mayor, de pelo oscuro con algunas canas, mas por disgustos que por la edad.

Allí yacía el sujeto en un contagioso sueño del que se sabía vivo por el movimiento del pecho al respirar. De repente unos estruendosos golpes en la puerta lo hicieron sobresaltarse. De un salto, se incorporo en la cama. El corazón le latía en la garganta y una gota de sudor frio surcaba su rostro en dirección a ninguna parte.

-¿¡Quién coño es!? – pregunto con la voz temblando por el sobresalto.

- Abre Jack, llevo una semana sin saber de ti, ¿estás bien?

- Déjame dormir en paz!

- Venga hombre déjame al menos pasar un rato.

Jack se levantó de la cama y se paró un instante frente el espejo. Tomando su demacrada imagen como algo usual, se pasó la mano por el pelo intentando darle forma, y con un gesto de desaprobación, tomándolo por un imposible se encaminó a abrir la puerta.

-¿Qué quieres hijo de puta?

-Joder pero qué coño ha pasado contigo, he visto a vagabundos con mejores pintas.

- ¿Has venido aquí a remover mis desgracias?, anda pasa cabrón. –Dijo haciéndose a un lado para dejarlo pasar.

-Wow! este sitio necesita una buena limpieza… y por lo que huelo tu una buena ducha también. – Comento mientras observaba de arriba abajo el desorden de la habitación.

- Te estás ganando un viaje exprés  a la calle de una patada en el culo…

Jack se acerco al frigorífico y sacó dos cervezas  heladas, ofreció una a su visita; apartó una pila de cajas y ropa que ocupaban una silla y se sentó frente a su visita.

-Jack, ¿te encuentras bien? –Preguntó.

- ¿Por que no iba a encontrarme bien? – Contestó mientras pegaba un largo sorbo a su cerveza.

-Bueno ya sabes… desde que Sally se marchó apenas he sabido de ti, has estado aquí encerrado… estábamos preocupados…. No se simplemente quería pasarme a saber cómo estas…

- Ahh… -Dijo mientras se retrepaba en el sofá. – Si estoy bien… ¿por qué no habría de estarlo?, por lo que se ve ya es costumbre, es la misma historia que ya viví mil y una vez… siempre es igual… vienen, se quedan un tiempo…, y luego se van llevándose parte de mi…, y solo queda otra vez mas volver a empezar donde la otra vez lo dejé.
 
- Joder Jack… pero por eso mismo, ¿Por qué esta vez es diferente?, llevamos más de una semana intentando saber de ti, no respondes al correo, no coges el teléfono…

-Sally se llevó el ultimo pedazo que quedaba de mi… desapareció con el sin decirme a donde ni por qué… se fue llevándose la mejor parte de mi, y dejando solo miseria... la cama vacía… y esta vida que no vale nada. –Comentó con una mirada vidriosa.

-Me cago en la puta Jack, no puedes quedarte así, debes seguir adelante, quizás solo sea que  ella era capaz de sacar esa parte de ti, pero aun todavía la conserves…

- No lo sé, lo único que se…, es que ya nada es lo mismo… fue el baúl donde guarde mis mejores momentos… y ahora es una hazaña atravesar cada día sin resultar quemado… no es justo… ¡No es justo! -Gritó lanzando la silla a través de la habitación.

-Cálmate Jack, la vida no es justa, es algo que creía que ya sabrías a estas alturas de la partida. –Dijo acercándose a él.

El sol para entonces se colaba con más fuerza por la ventana, desatando unos colores antes imperceptibles.

-Lo sé… créeme que lo sé, pero por una vez era feliz pensando que había encontrado el perfecto equilibrio…, y ahora no hay día que no añore el volverlo a recuperar, como me gustaría volver atrás…
-Que puta es la vida…

-Te entiendo Jack, te entiendo.
- Pero ahora... ¿Qué vas a hacer?

sábado, 5 de enero de 2013

Humo.


A este sol mellado,
que ilumina en corriente alterna
sin descanso,
para desgracia de las nubes
que ni son, ni existen,
ni quieren saber
de sueldos o trabajos.

Que se cierren de un portazo
las mañanas de sonrisas,
y las noches de llantos
pues las fogatas temporeras
nunca fueron de mi agrado.

Que se dispare ya la bala
que lleva grabado mi nombre
y derrame pensamientos
sobre azulejos indiferentes.

Ni ser,
ni estar,
ni parecer,
que solo fuimos
humo,
en el pulmón
de los recuerdos.

lunes, 10 de diciembre de 2012

.

Palabras que van,
palabras que vienen
y nunca encuentran el camino,

la boca escupe
perezosas intenciones,
que se suicidan,
antes de convertirse
en realidad.

Y a vivir en incertidumbre
pues tú decidiste así,
que me corten la lengua,
obligado a no tener nada que decir,

anclado en esta encrucijada
sin saber que dirección tomar,
hiciste  camino sin siquiera
mirar hacia atrás.

Que los dieciocho fueron bonitos
y tiempo pasa para todos igual,
solo madurar y aceptar
que de aquí a un tiempo,
todo a nuestro alrededor cambiara,

las noches eternas
cada vez escasearan más,
y los que se quedaron
tareas más importantes les ocuparan.

Y la adolescente que jugaba
de cama en cama a ser mayor,
algún día abrirá los ojos
cansada de abrazos vacios
y frio en la mañana,

pero el tiempo ya se acabo,
y será demasiado tarde
para echar la vista atrás,
solo le queda volver
a la desierta encrucijada
donde alguien la esperaba
algunos años atrás.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Calles malditas,



las mismas
en las que
hace escasos
cinco años
perdía
de un golpe
la inocencia

hoy,
tiempo después
vuelven a apuñalar
de una tacada
cordura e ilusión.

Todo huele a sangre,
las calles
completamente oscuras,
iluminan solo
lo que nunca
quisiste ver

el mundo pintado
en escala de grises
se detiene,
aunque todo gira
desmesuradamente aprisa.

Aturdido,
una nausea irrumpe
golpeando en tu interior,
devolviéndote de un estacazo
a la realidad,

lo que sucede,
no puede ser real,
pero es jodida
esta pesadilla
de la que nunca
consigues despertar.

Las aceras queman
y los sentimientos
arden

condenando a aquellos
a los que su suerte
no puede virar a peor,
a llevar constantemente
la etiqueta de:

Precaución producto altamente inestable.



A veces es mejor
morir,
que pasear por allí.